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Una visión muy particular de la vida.....

 

SEGUNDO VIAJE A CHINA. MAYO-2006

Mucho tiempo llevo acostándome temprano”. Parafraseando a un escritor que de tan bueno es infumable, comienzo este relato. Después de varios meses me vuelvo a sentar delante de este teclado para contar alguna experiencia, pues para eso me pagan. Cuando veo el figurado papel en blanco siento una sensación de vacío que enseguida la mente y mis torpes manos llenan de recuerdos estimulantes que me seducen a continuar. No acabo de escribir tres frases y ya estoy divagando. Esto servirá para desanimar a los que hayan empezado a leer con prisas o con pocas ganas. Estimado lector que continuas tienes cojones, porque de lo que sigue no respondo. Como dijo una noche Pani que estaba sembrado: “ Las reclamaciones, al maestro armero”.

Algo del viaje de ida. Pues si, he tenido que volver a viajar a China, Madrid-Xian, con escalas en Munich y Pekín. En Munich nos tomamos una cerveza de trigo, Weissbier para los alemanes, que me supo a gloria recordando las aventuras del verano pasado. En Pekín, que teníamos una escala de tres horas, me pasé una en una casa de masajes, que hay en el aeropuerto. Lo mío con los masajes chinos tiene algo de masoquismo, ya que durante el masaje sientes dolor. Se trata de oleadas de pellizcos, roces en los huesos, pinchazos con los codos, frotes con los antebrazos, que al final te provocan una sensación muy relajante, quizás porque acaban. Desde luego es imposible que te dé el “mal de la clase turista”, en la que esta vez me toco viajar, junto a una expedición de chinos que volvía de Europa. Justo a mi lado estaba sentado uno enfermo, con toses y carraspera, que echaba unos gargajos en la bolsa de devolver, que te descomponía. El que suscribe, que es un poco hipocondríaco, pensaba que iba pillar la peste aviar. Pues si, llegamos a Xian el domingo por la noche, después de 25 horas de aeropuertos. Por más que me desgañité diciendo que mi amigo Neme es piloto, y viajaba en 13 horas sin escalas a Pekín, no conseguí mas que una plaza de turista junto a un chino tuberculoso. En mi empresa me decían que costaba 4000€ más la primera clase, a ver si luego se portan. Les agasajé a mis compañeros con una cena en un buen restaurante y a la piltra. Nos alojamos en el mismo hotel que el otro viaje, Howard Johnson, junto a la muralla rectangular que rodea el centro de Xian. Esta expedición fuimos tres, Claudio un geotécnico de primera, Sergio un gallego medioambientalista y el que suscribe. Llegamos un domingo por la noche y el miércoles se nos unieron otros dos, Luís y Oscar, ingenieros de prestigio internacional.

 

  1. De los primeros días en Xian

El lunes ya teníamos preparada una reunión a las 9:00 en el mismo hotel. Con el cambio de horario, por muchas alarmas, despertadores o aviso en recepción, no consigo llegar a tiempo. Me encontré dentro de una sala llena de chinos muy sonrientes, saludé efusivamente a los amigos del último viaje y me dispuse a escuchar la presentación de un colega que por lo fuerte que hablaba parecía enfadado. Previamente, nos recibieron dos personajes siniestros, dirigentes reductos del partido comunista, que tardaron cinco minutos en largarse. Al rato estábamos cansados y les preguntamos cuando entrábamos a revisar el proyecto, que para eso habíamos ido. Llegaron las cajas y comenzamos a trabajar por equipos. En el mío acabamos relativamente rápido. Me tocaba revisar los pavimentos y estaban cojonudamente diseñados y pensados.

Es sorprendente lo que han trabajado en 5 meses. La última vez que estuvimos en enero, tenían preparado un anteproyecto que decimos los ingenieros, es decir las líneas básicas valoradas de lo que se pensaban realizar. Pues bien, habían preparado un proyecto de construcción con todo detalle. 50 máquinas de sondeos, más de 5000 m perforados y unas ciento cincuenta personas en cada uno de los dos tramos. Un despliegue sin parangón.

No quiero aburriros más con el trabajo. Frente al viaje anterior ha habido una sutil diferencia. Contratamos un intérprete, posteriormente amigo, Yiang. Nos permitió conocer de primera mano la cultura y costumbres de los chinos, además de ayudarnos a entendernos con el proyecto.

Era de noche y detrás de las grandes avenidas, con los grandes edificios de mármol, iluminados que os contaba el otro viaje y donde se acabaron nuestras incursiones, existen barrios como el árabe, en los que con una luz tenue, llenos de olores de comidas, tiendas de todo tipo, letrinas de hojalata, triciclos a motor con dos asientos que sirven de taxis porque los coches no entran, sin dejar de pitar, bicicletas, carros de madera de tracción humana, dentro de un caos y una actividad sin límites. Todo esto nos lo mostró en la primera salida nocturna del lunes. Paraíso de las compras baratas, nos pusimos a comprar chorradas mientras paseábamos. Para cenar, decidimos salir a la civilización, nos acojonamos con las comidas que vimos, muy en contra de la opinión de Yiang, que insistía en cenar en un restaurante típico de este barrio. Cenamos en un hotel de lujo, en el que nos recibieron unas bellas señoritas vestidas de largo con sedas de colores pastel. Después de acompañarnos a la mesa, una de las cincuenta que podría tener de las cuales estaba otra ocupada. Quizás fuera la hora, sobre las 22:00, pero había más dependientes que clientes. Nos hicimos fotos con las camareras y con los cocineros en la cocina y en la otra mesa ocupada, pues estaban cenando con sus gorros blancos todos ellos muy aplicados y sonrientes. La verdad es que o somos muy simpáticos o simplemente se descojonan de nosotros, porque por dónde fuéramos, íbamos provocando la risa. Tenía en la entrada unos acuarios donde una variedad de peces y mariscos, esperaban a unos clientes desaprensivos como nosotros, los pescaran y los llevara a la cazuela. Nos dimos buena maña. Pescamos una buena fuente de langostinos que nos prepararon a la plancha con mucho ajo, separando las colas limpias de las cabezas, que después de afeitarlas de los pelos y barbas, las frieron rebozadas. Estaban de muerte. También pescamos un esturión y una langosta. La presentación de los platos era sensacional y estaban muy sabrosos. La cerveza china, es muy suave. La venden en botellas de algo más de medio litro y te van sirviendo en cuanto te ven el vaso vacío. Es una buena costumbre, no cabe duda. Es también curioso el grado de especialización que tenían los camareros. Existe el metre, como aquí en occidente, pero además un camarero para servirte las bebidas, otro trae la comida de la cocina y otro te la sirve en la mesa, otro te recoge los platos, otras camareras, las melladas, te la van chupando..., ¡La gamba, mal pensados¡ Después de regarnos con algunos espirituosos, nos fuimos paseando para el hotel. De camino, Sergio comentó, que la noche anterior que no se dormía, había visto marcha en unos locales de una de las grandes avenidas del centro. Pues para allí nos dirigimos. Después de unas reverencias de los porteros, nos acompañaron por un pasillo, hacia una sala vacía con televisión y unos sofás. ¡No nos habíamos dado cuenta que era un karaoke¡ No nos apetecía a los cuatro tíos que íbamos, cantarnos coplas los unos a los otros, así que nos despidieron con más reverencias y con una coletilla que en chino sonaba muy divertida Chikiliki Mikolita , y que según Yiang, significaba: “Bienvenidos señores a nuestro karaoke” Lo que es no saber idiomas. Te puede llevar a falsas expectativas o interpretaciones.

Como nos habíamos quedado con ganas de jaleo después del divertido chasco del karaoke, nos metimos en un bar que ofrecía música en directo, muy occidental. El grupo era de tipo “popero” pero un poco soso, por lo que después de tomarnos unas cervezas y que Sergio tocara la batería con el grupo, nos fuimos para el hotel. Justo enfrente del hotel, oímos música en un local y Sergio y el que suscribe, nos que damos a tomar la penúltima. Había ambiente y nos animamos. Invitamos a una chica muy simpática a una copita y nos marcamos unos bailes en una pequeña pero muy iluminada pista central, que estaba elevada en el centro del local rectangular, con unas cortinas de lentejuelas, similares a perlas. ¡Qué espectáculo¡ Nos relevó en la pista una chica muy apasionada, que bailaba con un top muy provocativo y tubo más éxito que nosotros, aunque habíamos puesto el listón muy alto. Aun siendo extranjeros, nos integramos perfectamente en el ambiente chino del local y los clientes nos saludaban cordialmente. Nos sentamos en otras mesas, especialmente en las que había más mujeres y después de echar unas risas, sin entendernos apenas, nos fuimos al hotel calentitos.

2.  Del viaje hacia el centro de China

Otra diferencia con el viaje anterior, en el que no salimos de Xian salvo para ver la exposición de los soldados de terracota, es que estaba previsto que en éste viajáramos a la zona del proyecto, para tratar de confirmar la viabilidad del proyecto in situ. Así que, después de un par de días de trabajo en el hotel de la gran ciudad, una tarde lluviosa, abandonamos el gran hotel, para dirigirnos hacia la estación del ferrocarril de Xian. A pesar de ir acompañados de una delegación de al menos 6 nativos responsables del proyecto y de nuestro intérprete, el que cinco occidentales se mueva por una ciudad del centro de China, debía ser singular, pues levantamos la atención por allí donde pasábamos. La estación, abarrotada de gente, era de la época de Mao y no había sufrido ninguna reforma en 50 años. Era muy chocante ver las salas de espera llenas a rebosar de gente, cargadas de bultos. El transporte en muchos sitios de China se basa en el ferrocarril, pues es la infraestructura que más se desarrolló en el siglo XX. El transporte por carretera, si bien se está desarrollando a ritmo acelerado en la actualidad, éste es el objeto del proyecto que estábamos supervisando, tiene una importancia reducida, por lo menos hacia el sur de Xian. Cuando ya nos acercamos al andén, después de pasar tres controles, nos impresionó la longitud del convoy. Podría haber más de 20 vagones, casi un kilómetro de longitud. Los colegas chinos nos reservaron unas literas para que viajáramos más cómodos. No había primera clase. Al acomodarnos, nos encontramos una gorra de plato de una funcionaria de la empresa estatal de ferrocarriles y nos estuvimos haciendo unas fotos hasta que se percató y vino malhumorada a por su gorra. Ya en la puerta del vagón, con ella puesta, aceptó unas fotos con alguno de nosotros. ¡La paciencia de los chinos es famosa¡

El viaje en tren duró unas tres horas. Hicimos algunas paradas en estaciones en localidades recónditas como Xunyangbei o Di Dao Kou que aprovechamos para estirar las piernas. En este trayecto atravesamos un sistema montañoso, los montes Quin Ling, al sur de Xian en el centro de la china Oriental. La línea iba por las márgenes de valles encajados de grandes ríos o atravesaba en túnel las montañas. Tuvimos la oportunidad de ver desde el tren como estaban construyendo un tramo de autopista muy similar al proyecto que íbamos a revisar. Mi curiosidad innata, me llevó a hacer un recorrido por el tren hasta las maquinas para ver como viajaban mis compañeros de viaje. Allí estaban despanzurrados en los asientos, cargados de bultos, muy serios. No había asientos libres, estaba completamente lleno. La mayoría hombres con los típicos trajes negros y sus bigotes pequeños. En algunas zonas el olor era parecido al de los establos. Me miraban sorprendidos. Llevaba puesta la camiseta marrón del tour de Alemania, para hacer si cabe más internacional nuestro equipo.

Al llegar a Ankang, nos estaban esperando cuatro vehículos todoterreno que nos llevaron a toda leche, sin dejar de pitar y con los intermitentes encendidos hasta el hotel. Entonces nos percatamos de que éramos una misión oficial. No hay mucho tráfico todavía en esta zona. Hay muchas motos, bicicletas y toda suerte de camiones, camionetas, carros y carretas, desde lo que tienen motor, hasta los que están tirados por animales o por humanos. Al existir pocos semáforos, la circulación se convierte en una anarquía de la de la que ya os hablé en el relato anterior. Cruza la ciudad un gran río, el Han Shui, afluente del Yangtsé. En una de las orillas, elevada y muy iluminada, había una pagoda, de unos seis pisos, que según nos dijeron era una reconstrucción. El hotel era decente, como un tres estrellas de España, pero mucho más barato. Después de acomodarnos, nos tenían preparada una cena opípara de bienvenida, con las autoridades locales del sector. Y comenzaron los brindis. En esta ocasión con vino. Un Valdepeñas en cartón es bastante mejor que el que nos dieron. Como recordáis se trata de dejar la copa vacía y decir “Gan bei” (salud).

 

Después de la cena, nos dimos un paseo nocturno por Ankang. Preguntamos algún sitio para tomar una copa y descubrimos que no había mucha oferta. Llegamos a un local, con aspecto occidental, con una pequeña pista elevada como un saliente de la barra del bar y con barra metálica hasta el techo, donde tres clientes eran atendidos por una docena de camareros. Nos tomamos unas cervezas y nos echamos unas risas con una camarera muy simpática. La noche pintaba tranquila hasta que Sergio y el que suscribe, nos subimos a bailar en la barra con la susodicha animando el cotarro. Pasamos un rato muy agradable en aquel apartado rincón del mundo.

 

A la mañana siguiente salimos por carretera de Ankang hacia el sur. La expedición de estaba formada por cinco todo terreno y unas veinte personas, entre los que íbamos cinco técnicos españoles, con varios traductores del chino al inglés, entre los que estaba Yiang, nuestro intérprete que ha participado con nosotros en otro proyecto en otra zona de China. Los cuatro intermitentes encendidos y sin dejar de hacer sonar el claxon, esa fue la forma de conducir de nuestros conductores en todo el viaje, y que se fueran apartando los otros. Atravesamos un sistema montañoso por carreteras muy estrechas, realizando paradas en algunas para ver la situación de algunos enlaces y puntos destacados de la autopista Las laderas eran escarpadas y los valles encajados con grandes ríos. Todas las partes altas estaban cubiertas de vegetación. Pese a lo escarpado del terreno en muchas zonas se cultivan por terrazas que solo subir hasta la más alta es un esfuerzo sobrehumano, para una producción mínima de subsistencia. Se pueden ver como transportan las verduras en cestos de mimbre como mochilas con la boca muy grande o con el típico palo con dos bandejas a ambos lados a modo de balanza. Se sentaban a la orilla de la carretera para venderlas en las pequeñas poblaciones o grupos de casas que atravesábamos. En una parada, nos metimos en una casa en la que tenían una explotación familiar de gusanos de seda. Los tenían alimentándose con la hojas de moreras sobre mesas en una sala. Cuando son adultos los bajan a otra sala con una estufa y los depositan en mallas de esparto con foma de hélice, donde forman los capullos que luego con vapor los desenredan obteniendo la seda.

 

Después de tanta curva y debido a la velocidad que nos llevaban por carretera de montaña, el “Team Leader” solicitó una parada para vomitar el desayuno. Estábamos todos mareados. Llegamos a Ziyang al mediodía. Se trata de una ciudad pequeña, de unos cien mil habitantes, que ha crecido sobre un monte entre ríos muy caudalosos y navegables. Nos acomodamos en un hotel modesto, de los que éramos los únicos clientes. Nos recibió el alcalde con el que comimos y brindamos. Después de comer, nos volvimos a montar en los vehículos para recorrer otra zona del proyecto. Estuvimos más de tres horas por caminos. Creo que nunca he estado tan mareado.

 

Continuará….

 

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RELATO DEL TOUR ALEMANIA-CHEQUIA 2005

AUTOR: El Sobrecargo, Kovo, Jenofonte de esta epopeya.

REVISIÓN: El Capitán, Peki.

1. PREAMBULO

Antes de comenzar este relato, me gustaría destacar que las descripciones que se realizan en él, son personales. Por lo tanto, son meras conjeturas e interpretaciones que mi mente y memoria efectúan, con muchas imprecisiones provocadas por el alzeimer y los años, por lo que nadie debería sentirse ofendido.

2. PREPARATIVOS DEL VIAJE

Antes de partir de viaje, hubo varios mensajes por parte del Capitán y de varios de los miembros de la expedición que en algún momento describiré. Cabe destacar estos correos de Gonzalo, Armando y Killer sobre el momento de la partida: Angelito solicita aclaraciones sobre el día, la hora, el peso permitido, etc...Gonzalo y Armando le contestan amablemente, y el cabrón de mi hermano, contesta que se ha enterado y para dejar constancia, les devuelve todos los datos al revés.


Salgo el día 9 a las 2 horas; la terminal es la IB-3534; el vuelo es el numero 2; no hace falta llevar pasaporte y podemos llevar todo el peso que nos salga del nabo.

Ves que fácil lo he pillado.............¡Ah se me olvidaba se puede aparcar sin problemas en el aeropuerto¡

Saludos
Killer

PD: QUE GANAS TENGO DE VEROS A TODOS EN EL AEROPUERTO......JAJAJAJAA

3. VIERNES 02/09/2005

Día del viaje a Munich. Quedamos en Barajas temprano. La mayoría somos puntuales. Jaime pilla un atasco en la carretera de La Coruña y llega al aeropuerto por los pelos.

¡Qué ganas que teníamos porque llegara este momento¡

El Capitán nos enviste en un polo chulo, pero que da un calor de la ostia. Killer se le pone en el vestíbulo y le achucho a una policía nacional que pasaba que le invita a quitarse también el pantalón. Empieza el descojone. Desayunamos en Barajas y nos hacemos fotos junto a un coche. Los chicos vamos muy guapitos con polo azul y blanco de AMERICAN CUP, que a alguna empresa de ropa se la devolvieron por estar registrado dicha leyenda. Las chicas de blanco y rojo, parecen las chicas de la Cruz Roja, sin faltar, por supuesto, bien majas y guapas que son nuestras “chirlis”.

El viaje tranquilo. Llegamos a Munich a mitad de mañana. Nos están esperando Werner, Alex y Max. También, un autobús con una chofer llamada Gitty. Nos saca la primera foto del grupo en el aeropuerto. Cuando la veo me quepo prendado y les propongo a mis amigos que está muy buena. Desacuerdo general, me recomiendan una revisión en el oculista y me llaman guarro y desaprensivo. ¡Mira que son mirados estos tíos¡, pienso yo. Creo que posteriormente, más de uno se enamora de nuestra chofer musculosa y aguerrida.

Camino al hotel Florianshof, al suroeste de Munich, en la población de Auing, empieza la sensación de grupo que no nos abandonará hasta cuando llegamos a Praga, donde se dispersa. Bonito y cómodo, el hotelito. Situado en una zona muy tranquila, junto al lago Wörthsee en el que algunos nos bañamos. Después de acomodarnos, comimos en un restaurante junto al hotel. Abundante cervezas y risas. Primera sesión de fotos individuales. Al final de la comida les propongo leer unos versos de un poeta chino escritos en alemán, al uso de los refectorios de los conventos de la edad media. Más risas.

Sin tiempo de descanso después de comer salimos a ver el pueblo de Alex, Landsberg. El Capitán nos hace ponernos de azulito. Muy monos. Realmente, bonito. Después de fotografiarnos en la fuente de plaza triangular del centro histórico, vemos el ayuntamiento. Alex y Werner hacen de cicerones y de guías turísticos. Interesantes frescos representando los momentos más importantes de la historia de la villa. Y damos un paseo por la ciudad. Existe un folleto en castellano para el que le interese. A mi me gustó la torre gótica (foto 059 y 061) (las referencias a las fotos, coinciden con el orden de aparición en la sección FOTOS, cada página son 25) y la calle de bajada hacia el centro (foto 060), que fue la primera en la que se reguló el tráfico, con circulación por la izquierda por la alta pendiente (18%). El caballo dominante en un carro es el que se sitúa a la izquierda y el cochero para no ostiarse en invierno con el hielo y las nevadas, tenía que agarrarse por ese lado y llevar las riendas. ¿Qué curioso, no?

Otro hecho curioso es que los suecos, durante la Guerra de los Treinta Años en 1633, les picaba la entrepierna y se bajaron a buscar mujeres por estas tierras, que en lugar de entregarse, saltaron desde la torre de la fortificación, Salto de las Vírgenes. ¿No habría sido mejor relajarse?

El paseo duró menos de una hora y fue bueno para estirar las piernas. Acabamos tomando una cerveza en una terraza junto al río Lech (fotos 063 y 064), viendo el puente de Carolina.

De allí nos fuimos andando hasta la pista. Preciosa, de madera y dentro de unas instalaciones deportivas impresionantes.

Llevábamos en nuestros cuerpos la paliza del viaje, unas cuantas cervezas, la visita al pueblo, y aún así, ganamos al EC Lechroaner. Es preciso agradecer la ayuda de Pani y de Paco en el banquillo y la animación de las Chirlis.

La cena posterior, junto a la pista, estuvo bien servida y regada de cerveza y otros espirituosos. Unos chistes, unas risas y Gitty nos dejo en el hotel, donde caímos rendidos.

Jaime y yo todavía nos echamos unas risas con la “sin culo” y unos clientes en la terraza del hotel .

4. SÁBADO 03/09/2005

¡Qué noche más movida y ventilada! Mi hermano Killer, ronca como un oso y solo deja de roncar en el momento de soltarse un pedo impresionante. Total que cuando te relajas y piensas que se está silenciando, trasca, y das un bote del susto.

Amanece una mañana fresca y nublosa. Killer y yo hacemos unos estiramientos nada más levantarnos. Se queda acojonado al ver al “hombre de piedra” . Mi flexibilidad es bastante precaria. Nos citaron bien temprano para coger el tren hacia Munich y aprovechar el día.

Desayunamos como auténticos bestias. Killer se mete entre pecho y espalda 5 bollos de pan, 1 litro de zumo, 3 huevos, ½ kilo de fiambres, 1 quintal de mantequilla y de mermelada. Da gusto verle comer. Sus clientes prefieren comprarle otro visón que invitarle a cenar.

El Capitán nos viste con camiseta roja. Al principio algún recelo, pero todos nos la ponemos. Media hora de tren por Baviera hasta llegar a Munich. Mucha industria, muy poblado y todo verde. Peki nos recuerda las normas de seguridad del tren, como si fuera la azafata de un avión. Los viajeros, algo sorprendidos. Unas risas mañaneras que siempre vienen bien.

Llegamos a las 11 en punto a Marienplatz para ver el famoso carillón de la fachada neogótica del Ayuntamiento. Son unos muñecos a escala natural, que bailan al ritmo de las campanas. Representan escenas de la historia de Munich. El día es espléndido. The sun is shining and i´m very happy.

Paseamos por el curioso mercado al aire libre Viktualienmarkt (fotos 95 y 96) y terminamos en la taberna más famosa del mundo, Hofbrähaus. Son las 12 de la mañana. Buena hora para bebernos unas cervezas y tomar unas salchichas en el patio. Es espectacular y gigantesca. Es el palacio de la cerveza. Un grupo musical, ataviados con trajes regionales, tocan canciones populares en el interior. Los muniqueses y el resto de clientes de todo el mundo, brindan con jarras de 1 litro. Prosit. Another Prosit. Te va subiendo la sonrisa y el bienestar. La vida es bella y hay que disfrutarla.

El grupo se separa para ver la ciudad. Son curiosas las torres en forma de cebolla de la catedral, que luego fueron copiadas en toda Baviera, siendo características de la región. Acabamos derrotados de la visita. Volvemos en tren sobre las 5 de la tarde. Pero no tenemos mucho tiempo de descanso. Una ducha, ponernos guapos y Gitty nos lleva a la ¡Fiesta de la Cerveza¡

No recuerdo donde se celebró, pero no estaba lejos del hotel, ah si, en Raisting, donde se celebraban sus 100 años. El lugar era una gran explanada con una carpa blanca de unos 100x50 m. En el interior estaban dispuestas mesas alargadas en la mayor parte de la sala y un escenario. Nos sentamos de tal manera que las espaldas de los de una mesa, estaban pegadas a las de la mesa de al lado. Las camareras, vestidas con trajes de la región, llevaban más de 10 jarras llenas en cada mano. Iban parando en cada mesa y despachaban el preciado brevaje. Antes de comer la primera salchicha, nos habíamos bebido dos o tres litros. La comida se hizo esperar pero llega y nos reponemos.

Cuando empieza la música estamos ya algo cocidos. El grupo es sensacional, lo mismo toca canciones populares que a los Rolling. Fue una fiesta fabulosa. Era curioso ver a los españoles bailando sobre las mesas y a los alemanes, impertérritos, brindando en la mesa de al lado. Bailamos, bebimos, reimos hasta la saciedad. Era curiosa la procesión a los servicios. El final de fiesta, espectacular. Las Chirlis en el escenario, muy resueltas y simpáticas, no desmerecieron. Traté de contar un chiste a la vuelta en el bus, pero no estaba en condiciones. Lo dejé a medias.

Todavía nos quedamos Jaime y yo con ganas de marcha, y tratamos de llegar casi arrastrándonos al Buda. Nos quedamos a medio camino, cuando me contó el chiste del mosquito, que nos provocó un descojone escepcional. Se nos doblaron las piernas y besamos el suelo. Al llegar al hotel todavía había algunas brujas despiertas de cachondeo.

Día redondo.

 

5. DOMINGO 04/09/2005

Me levanto temprano y me voy dando un paseo al lago Wörthsee, que está como un km. del hotel. La mañana es fresca y está saliendo el sol. Al llegar a la orilla, la tranquilidad y el relax después de dos días de viaje empiezan a notarse. No tengo resaca, a pesar de haber bebido unos cuantos litros de cerveza. Los recuerdos de la fiesta me alegran la mañana.

Bien temprano nos viene a recoger Gitty para llevarnos a Berg, junto al lago Starnberger, de unos 20 km de largo y más de 100 m. de profundidad. Durante el camino contamos algunos chistes por el micrófono del bus, comenzando con esto, el tradicional saludo matinal del Capitán y el sobrecargo. Por cierto, el Capitán nos ha liberado de ir todos iguales.

Visitamos la capilla Votiva construida junto al lago, donde murió, a los 43 años el rey Luis II de Baviera. Está dentro de un bosque, a la orilla del lago. Aunque la capilla no es muy bonita, el paseo y el sitio merecen la pena.

Nos acompañan la mujer de Werner y la madre de los hermanos Smith. También, Max, el hijo de Alex, que a estas alturas, se ha convertido en la mascota más querida del grupo.

Después de otro paseo, un poco apurados de tiempo pues el barco que teníamos que coger no espera, llegamos al embarcadero para cruzar a la otra orilla del lago, Possen-hofen. La travesía es sensacional: el sol está brillando y el barco es impresionante.

Continuamos andando por las márgenes del lago Starnberger, esta vez hacia el sur, con dirección a Roseninsel, o Isla de la Rosas. Para llegar a ella, hay que coger una barcaza en la que una guía nativa nos comentó los sitios que podíamos ver, en perfecto castellano. En la isla visitamos un palacete de verano de la monarquía alemana. Sencillo pero en un sitio paradisíaco, rodeado por el lago y con vistas a los Alpes. Lo utilizaban para estar en contacto con la naturaleza. Nos entretuvimos por entre los jardines y la rosaleda. La mañana era espléndida, había salido el sol y hacia calor.

Caminamos hasta cerca de Traubing donde nos esperaba Gitty con el bus. Es necesario destacar que la organización por parte de los hermanos Smith fue perfecta. La nevera del bus estaba llena de agua, bebidas isotónicas y cerveza frías para que cuando llegáramos acalorados por el paseo pudiéramos refrescarnos. Alex había ido al aeropuerto a buscar a Gonzalo y a Rocío, que se incorporaron en la comida en un restaurante. Según creo estaba en la cercana población de Bernried. Después de comer cogimos el bus hacia Landsberg para jugar el segundo partido. Deberíamos haber comido más ligero y antes, pues no tuvimos tiempo para hacer la digestión y llegamos con el tiempo justo para cambiarnos y salir al hielo. El equipo del MTV se había reforzado con chavales jóvenes, como hacemos nosotros cuando vienen a Madrid. Nos ganaron 12-9. Faltando tres minutos en los que seguramente, podíamos haber dado la vuelta al marcador.

Después del partido nos hicimos unas fotos memorables en la escalera de la pista. Nos regalaron unas jarras de cerveza de medio litro cojonudas y no perdimos tiempo en estrenarlas. Cenamos pollo en un restaurante estupendo con los jugadores del MTV en Fining. Desentonamos alguna canción alemana que habíamos mal aprendido en la fiesta de la cerveza del día anterior y nos fuimos cansados al hotel, después de un día muy movido.

Jaime y yo, nos quedamos un ratito a echar una risas en la terraza del hotel. Creo que esa noche se nos unió Paco que nos estuvo dando unas lecciones de mus y aprovechamos para ganarle.

La marcha de estos tres primeros días había sido impresionante.

 

6. LUNES 05/09/2005

Me levanté temprano para dar una paseo hasta el lago. Estaba nostálgico. Me acordaba de la familia. Hubiera dado cualquier cosa para que estuvieran con nosotros en este viaje. Por el camino me encontré unas bolsas de basura con todos los desperdicios esparcidos. Me estrañó, con lo limpio que estaba todo en Alemania. A la vuelta ya lo estaban limpiando. La superficie del lago era como un espejo con una capa de vapor paralela a su superficie.

Después de desayunar abundantemente, nos montamos en el bus. Gitty cada día está más buena. Comentamos por el micrófono las actividades previstas para el día. Contámos algún chiste y decíamos algunas chorradas para animar a la vasca.

Embarcamos en Herrsching en un barco precioso con dirección a Diessen, población donde vive Werner al otro lado del lago Ammersee. La mañana era deliciosa. Era un placer surcar las tranquilas aguas del lago, con las gaviotas escoltandonos por el aire.

Diessen es una ciudad pequeña y tranquila con mucha tradición pesquera y artesana. Las casas de calle principal tienen las fachadas coloreadas y macetas con flores en las ventanas. Nos metemos en la tienda de artesanía típica más antigua de la comarca. Hacemos unas compras, tomarnos un café y nos recibe la Alcaldesa a la que Scoopy le quería pagar algo que compró confundiéndola con una dependienta.... Pequeño discurso de la Alcaldesa, risas, fotos y brindis con Champán.

Visitamos la iglesia barroca de San Agustín, de fachada blanca y gris, con el escudo de Baviera y al susodicho en el frontispicio. En el interior, profúsamente decorado, destacan los mármoles, las esculturas y pinturas y el órgano.

Volvemos caminando hasta el embarcadero, para tomar otro barco, que nos devuelva a Herrsching, pasando por Riederau. Subimos andando al Monasterio de Andechs. La subida de unos 4 km. se realiza por un bosque precioso. A mitad de camino nos hacen la famosa foto de los “4 osos”. Esos son cuerpos. Al llegar al Monasterio nos hemos pegado una sudada importante. Nos ponemos la camiseta, azul por indicación del Capitán para este día, para no provocar a las mujeres y por respeto al recinto.

Un fraile muy campechano nos hace de guía turístico en correcto castellano y nos muestra lo más destacable del monasterio. Le indico mi interés por inscribirme en esta Orden, en la que los monjes hacen una cerveza conocida en todo el mundo. No se fía de mi devoción.

En una terraza del Monasterio, con unas vistas alucinantes, nos hincamos una comida opípara a base de codillo, chucrut, salchichas, puré, carne de cerdo asada y algunas decenas litros de varios tipos de cervezas. El paseo nos ha dado apetito y mucha sed. Pani, Peki y el que suscribe, nos apartamos un poco para preparar el famoso “Show del Agua”. Ya en los preparativos nos partimos un poco la polla. El asunto es como se llena un vaso de agua con una jarra, que como pudieron comprobar los presentes, no es cosa baladí. Al salir de donde estábamos a otra terraza veo a una niña pequeña con un pelo rizado precioso cogido hacia arriba como la señora Simpson, mojándose los pies en una fuente para refrescarse. Me acerco a donde estaba y aparecen sus padres. Los invito amablemente a acompañarnos a ver el espectáculo. La madre es cubana y marchosa. Al padre algún cabrón le confunde con Locomotoro. El braguetazo parece evidente pero no hay que olvidar que el amor es ciego.

Cachondeo y risas de calidad durante la sobremesa. Personalmente, disfruté como un enano.

Cojimos el bus que nos dejó en el hotel a mitad de tarde. Los más valientes nos dimos un baño en el lago. Sorprendentemente, no estaba muy fría el agua. Partidita de mus y cena ligera en el restaurante junto al hotel.

Otro dia cojonudo para recordar.

7.  MARTES 06/09/2005

Esta vez no me levanté temprano, y le fallé a Paco que habíamos quedado para correr. Como ayer después de desayunar nos viene a buscar la maciza Gitty con el bus. El día es radiante. Vamos hacia el sur de Baviera hacia Füssen, junto a la frontera con Austria, en plenos Alpes.

Quisiera dejar constancia en este punto del agradecimiento a Alex y Werner por la organización del viaje en Alemania. El mover y aguantar a una peña de 30 personas, con miles de preguntas, caprichos, etc... sin despeinarse, sin perder la paciencia, es digno de mención. No tuvimos que preocuparnos de reservar, ni de las entradas a los lugares que visitamos. ¡Chapeau por nuestros amigos¡

Visitamos el Castillo Real de Neuschwanstein. Una vez que Werner adquirió las entradas, subimos andando hasta la entrada. Ascensión de una media hora. Lo tienen perfectamente organizado, te asignan un grupo y una hora. Unos puestos electrónicos te van indicando el grupo al que le toca, que tiene que validar previamente su entrada en un torno, como los del Metro. Con el mínimo personal de vigilancia o control.

El Capitán nos había vestido de rojo. Ya la teníamos sudada de la excursión de Munich. En esta visita era agradable ver a lo lejos, detrás de cada revuelta o margen del camino, a algún compañero o compañera con camiseta roja. Teníamos ocupada la zona.

Después de la escalada al peñasco, tuvimos un rato de espera hasta que nos tocó. Aprovechamos para hacer unas fotos en la puerta de entrada y en el patio. El castillo es de cuento de hadas. El capricho de un rey loco, Luis II de Baviera que le dio por construir castillos románticos, hipotecando la hacienda de la región. Pero lo que queda es visitado por 1,3 millones de turistas al año, con lo que el balance seguro que ya ha sido positivo. ¡Qué contradicciones tiene la historia¡ ¡Y el cabrón no quería que los ojos de los curiosos profanasen sus salones¡ Si no quieres caldo, tres tazas. Que se joda.

Una vez dentro te dan un teléfono que te va contando lo que vas visitando en cada momento. En nuestro grupo había una maciza que me despistó bastante, por lo que me tuve que comprar un libro para enterarme. El interior es más caprichoso y sensacional si cabe que la vista exterior del castillo, entre los Alpes tiroleses y el lago Schwansee. La decoración, muy recargada, se basa en las obras de Wagner, del que el rey Luis II era un devoto seguidor. La saga de los Sigurdo, Tristán e Isolda, Lohengrim, Tannhäuser, Los maestros cantores, toman vida en los salones del castillo con la imaginación del rey y de sus artistas. El castillo se comenzó en 1868, y a la muerte del rey en 1880 todavía estaba sin terminar.

Se utilizó las últimas tecnologías disponibles como agua corriente en todos los pisos procedente de una fuente natural situada 200 m por encima, WC con desagüe automático, calefacción central, etc...

Nos tomamos un refrigerio en la cafetería después de hacer las compras de rigor, y salimos por el túnel de salida al exterior. Subimos al Puente de María, una pasarela metálica de canto variable y 36 m de luz sobre un barranco de más de 100 m de altura, del que hay una vista preciosa del castillo.

El sitio no tiene desperdicio, merece una visita tranquila y dilatada.

Comimos en la terraza del hotel Bergruh (recomendable por lo cercano y por la pinta que tenía) con unas vistas impresionantes. Hacía calor y apetecían unas cervezas que degustamos con verdadero placer.

Siesta en el autobús camino de Ingolstad donde jugábamos un partido por la tarde. Llegamos con el tiempo justo para cambiarnos. Es difícil hacer turismo y deporte a la vez. Las actividades están reñidas por mucho que quieras cuidarte. El equipo de esta ciudad encabezaba la liga alemana de primera división. La pista era impresionante, con televisión y marcador en el techo, como las de la NHL. Los veteranos con los que jugamos nos dieron un repaso considerable sin despeinarse. Cenamos con ellos en una terraza cercana a la pista y nos despachamos un barril de cerveza que amablemente nos regalaron. Después volvimos al hotel en el bus un poco mamados. El Capitán perdió los estribos por un tema anecdótico que no quiero ni mencionar. Cabe agradecer a los organizadores de este viaje, Peki, Alex, Werner, Armando y Martin el tiempo y el esfuerzo que le han dedicado.No obstante, es muy dificil contentar a todos. Siempre surge algún problema que hay que tratar de solucionar con la mejor voluntad, como trató de hacerlo Peki, pero siempre puede haber alguien que no le guste la solución o que se sienta perjudicado.

A la mañana siguiente partíamos hacia Chequia, por lo que había que hacer la maleta y sacar el equipo a airear. Mira que jode, cuando estás rendido por el cansancio.

Al final, lo que te llevas puesto cuando la palmas, son los buenos ratos, por lo que hay que tratar de disfrutar intensamente las vacaciones, como estábamos haciendo.

 

8.  MIÉRCOLES 07/09/2005

Salimos de viaje hacia Praga. Hemos pasado buenos momentos en el hotel Florianshof y en Baviera. Quizás haya sido un sitio demasiado tranquilo para las expectativas que teníamos de marcha, pero hemos cogido cariño a “La sin culo”. ¡Valla nalgas¡ ¡Eso eran posaderas¡

Hacemos las maletas y recogemos el puto equipo no sin esfuerzo y nos ponemos de camino en el bus. No nos lleva Gitty sino su hijo, del que no recuerdo el nombre. Vamos hacia el norte, rodeando Munich por el oeste con dirección a Regensburg y de allí a la frontera Checa. El día es perfecto para viajar, soleado y fresco. Música agradable de DJ Peki y DJ Scupy. Martin y Sandro nos esperan en Pilsen. Al llegar nos tomamos unas Pivos (cervezas) y visitamos la fábrica de Pilsener Urquell. Me gustaría poder recordar alguna cosa del proceso de fabricación de la cerveza, pero aunque hiciera diez visitas más no me acordaría. Y eso que lo explican muy bien, con paneles, murales y toda la mandanga. Quizás sea porque lo hacían en inglés, que estás pendiente al principio y luego desconectas.

Es curioso que la mayor parte de la fábrica está bajo tierra. Son kilómetros de túneles y galerías donde hace una rasca que te pasas y hay mucha humedad. Nos dan a probar un vasito de cerveza que nos sabe a poco de lo rica que está.

Hubo un momento memorable. Les propongo a Alex y a Guti formar una sociedad cervecera. Alex sería el Director, Guti el Probador Oficial y el que suscribe el Director Comercial . Momento cumbre el de la unión de las manos de los futuros socios que quedará en los anales de la historia. Os haremos partícipes y disfrutaréis del líquido elemento.

Comemos en un restaurante dentro del recinto de la fábrica degustando mucha cerveza y partimos hacia Praga. Seguimos a Martin y Sandro que van en coche. Al llegar por la tarde a Praga la ciudad está preciosa. Podemos ver a lo alto el barrio del Castillo, Hradcany, con el Palacio Real y la catedral de San Vito. También vemos las casas del barrio de la Malá Strana en la margen izquierda del rio Moldava, que divide la ciudad. En la margen derecha está la ciudad antígua, Staré Mêsto, la ciudad nueva, Nové Mêsto y el barrio judío, Josefov. Uniendo ambas ciudades numerosos puentes, entre los que destaca el puente de Carlos IV.

Tratamos de meternos en el centro de la ciudad con el autobús, donde estaba el apartahotel Konviktská, en el que nos alojaríamos. Casi nos quedamos atascados por lo estrecho de las calles. Al final nos tiene que dejarnos al otro lado del río Moldava y tenemos que salir en peregrinación con las maletas y los equipos hasta los apartamentos. No fue muy cómodo este trayecto pero merecía la pena la situación en centro de Praga. Los apartamentos eran nuevos y espaciosos, y estaban realmente bien equipados. Buena la elección de nuestro amigo Martin.

Después de acoplarnos, cenamos algo en el restaurante del hotel y Martin nos tenía reservadas entradas para una sala de Jazz junto a la plaza de la ciudad vieja, Staromêstské Námêsty. (Los acentos están al revés, con el ángulo hacia abajo,pero no soy capaz de encontrar los correctos). La música está por todas partes en Praga. Los músicos de la sala de Jazz, muy serios al principio, quizás porque son eslavos, tocan estupendamente. En el descanso les trato de animar invitándolos a unas “pivas”. Les pido que hagan una mención a los miembros de la expedición española del equipo. La hacen al final cuando quedamos tres o cuatro personas de las 20 que empezamos. Para algunos fue un poco largo o preferían más tensión.

Al acabar nos fuimos a tomar una copa a un bar de “ambiente”. Hay que joderse lo poco que salgo. Pensaba que era un bar animado y resulta que es para homosexuales. Muy simpáticos y monos ellos. No obstante, había unas tías de impresión, que son habituales en Praga. Tanto, que algunos acabamos con tortícolis de girarnos para verlas el culo al pasar. Pero como si fuésemos holografías, ni puto caso. Nos fuimos calentitos al hotel sin habernos comido un colín. Pero mi hermano Killer es muy cariñoso y ronca como una primadonna.

Tampoco estuvo mal este día. Intenso.

 

9.  JUEVES 08/09/2005

Quedamos a las 10:00 en la puerta de los apartamentos para que una guía, muy guapa, elegante y refinada, nos enseñe el “potorri”. Eso nos hubiera gustado a algunos, porque estaba muy buena. Creo que se llamaba Ana, aunque no estoy seguro. Es lo mismo. Tuvo que aguantar las preguntas, bromas, piropos y otras marranadas de unos chavales de más de 40 tacos, durante dos días. ¡Se ganó bien el jornal¡ El Capitán nos viste de amarillo a nosotros y a las chicas de rojo, con lo cual vamos muy nacionales.

Visitamos el barrio de la Ciudad Vieja , Staré Mêsto y el barrio judío, Josefov. Nos hizo otro día resplandeciente, ideal para hacer turismo. Praga es una ciudad que tiene embrujo. Vallas por donde vallas, la arquitectura, las músicas, las estatuas, rezuman historia. Eso es la cultura, a mi modesto entender, los posos de las civilizaciones que han vivido anteriormente.

Llegamos en seguida al centro, después de algunas paradas para introducirnos en la ciudad. Estamos en la plaza de la Ciudad Vieja , Staromêstské Námêsty. De forma irregular, son destacables las fachadas de los edificios de color pastel que la rodean. Caben destacar la fachada blanca de la iglesia barroca de San Nicolás al norte, la casa de la Campana de Piedra, el palacio Golz-Kinský y la iglesia de Nuestra Señora de Týn al este, la casa Storch con la pintura de san Wenceslao a caballo y la casa del carnero de piedra en el sur. El Ayuntamiento de la Ciudad Vieja en el centro de la plaza, es uno de los edificios más impresionantes de Praga. Destaca la torre y el reloj astronómico, que le costó a su inventor, el astrónomo danés Tycho Brahe en el siglo XVI, no solo un ojo de la cara, sino los dos, ya que le dejaron ciego en pago a su trabajo para que no hiciera otro. ¡Como se las gastaban en esa época, como para inventar algo¡ En este barrio muchas de las calles son peatonales o de tráfico restringido por lo que la visita es más agradable. Entre ellas destacan la calle Celetná y Ovocný.

Continuamos nuestro paseo y llegamos a la calle Karlova , una de las más comerciales de Praga. Nos dirigimos hacia el puente de Carlos IV, dejando el gran seminario jesuita de Clementinum a la derecha. No llegamos a cruzarlo en su totalidad. Nos quedamos a la altura de la estatua de San Juan Nepomuceno, el cual fue torturado y tirado al río por el este puente en el siglo XIV. Los relieves de bronce que representan el martirio, están desgastados por los turistas para pedir deseos y para regresar a Praga. Colaboramos con nuestras zarpas y con nuestros deseos en el desgaste y nos hicimos unas fotos memorables de todo el grupo. En una salgo girado tocando las palmas. Es porque había el grupo de Jazz No Problem estaba tocando una música muy marchosa. Les compré un CD que está muy simpático.

Sin duda este puente del siglo XIV sobre el Moldava es el más decorado del mundo. En el se puede encontrar gente y marcha a todas horas del día y de la noche. Continuamos nuestra visita por el barrio judío, sin llegar a entrar a ninguna sinagoga, ni visitar el famoso cementerio, en el que por falta de sitio, enterraban en distintas capas a los muertos, situando las correspondientes lápidas apiñadas.

Comimos en el centro. Algunos nos echamos la siesta para estar descansados para el partido por la tarde en Letñany contra el Team Kolkovna. Al llegar, nos hicimos unas fotos con el famoso jugador de la selección checa y de la NHL Frantisek Kuczera.. Nos ganaron por poco estos amigos de Martin y se portaron como caballeros pagando la pista y las cervezas de después del partido. Nos quedamos sin afición para este partido. Ya eran demasiados para las Chirlis. Tan solo nos acompañó Paco, que es el tío más cojonudo que he conocido. Le puedes pedir cualquier cosa, como pedían algunos del equipo, por ejemplo pañales para las heces cuando se acercan a la valla, cervezas para reducir los efectos del síndrome de abstinencia, etc. Se encargaba de llevar todas las mandangas necesarias y de abrirnos la puerta en los cambios. Sirva esta mención para mostrarle mi profundo agradecimiento y afecto.

Hubo una cena a la que no asistimos ni Killer ni el que suscribe, por estar un poco empachados. Ya habían pasados muchos días seguidos y el estómago se resentía. Cené un caldo de verdura con una botella de agua y me recuperé. Mi hermano Killer se despachó una cena opípara a mi lado. Nos dimos un paseo por la ciudad y nos fuimos a dormir como angelitos roncones. Debo confesar en este punto del relato, que también ronco y me pedo como el primero.

10.  VIERNES 09/09/2005

Antes de desayunar me di un paseo por el parque Kampa para estirar las piernas. Es interesante ver como se despiertan las ciudades, el ritmo de la gente, paseando al perro, leyendo el periódico, con cara de sueño. Me cruce con mucha gente haciendo deporte. Hice unos estiramientos para tratar de mejorar mi elasticidad. Lo tengo jodido. Soy el hombre roca. Me cuesta salir hasta de un taxi.

El Capitán nos viste con la camiseta marrón, sin duda la más chula. Nos vino a buscar la guía al hotel en otra mañana resplandeciente. Más guapa que ayer. Estaba cada día más buena. La verdad es que anima el alma y ciertas partes del cuerpo. Pantalón vaquero marcando bullate y pubis al aire. ¡De escándalo¡ Dimos un pequeño paseo por la ciudad para tomar el tranvía para subir al castillo, Hradcâny para los checos. Cachondeo en el viaje. Nos avisan que te tengamos cuidado con las carteras. Pero no saben quienes somos los españoles. Las hermanas Pili y Mili me robaron la cartera y no me di ni puta cuenta. No se reían poco las condenadas. Cruzamos el Moldava por el most (puente) Legií. Dejamos a la derecha Kampa y a la izquierda el parque Petrín y el funicular. Subimos por la cuesta de la calle Chotkova. En una parada se subieron una pareja de españoles recién casados. Me recordó en diciembre del 1993 cuando mi mujer y el que escribe pasaron en esta preciosa ciudad unos días inolvidables. Se les veía felices. Que bonito es estar enamorado y lo poco que dura esa pasión del principio. Pero queda el cariño y la amistad, aunque siempre nos regañen. Va en la naturaleza de las españolas. Dice mi amigo Muru que es de Pamplona y muy salado, que oyes alguien chillando en un aeropuerto y seguro que son españolas regañando a sus maridos. No falla, podéis comprobarlo. Perdonar por la digresión.

Nos apeamos en U Brusnice y llegamos a Hradcany por la calle Kanovnická. Pudimos observar las negras estatuas de Tycho Brahe y Johannes Kepler (foto 2 077), astrónomos danés y alemán, respectivamente, del siglo XVI. En ella hay unos palacios preciosos, en los que destaca el Martinic, el Arzobispal y el Schwarzemberg. En algunos de ellos la decoración de las fachadas es con estarcido. Se pinta la pared de negro y luego se le da yeso y se raspa en formas poligonales o sinuosas repetitivas, resaltando el negro del fondo sobre el claro de la yeso, casi siempre pintado. O por lo menos eso es lo que recuerdo. Le he consultado a Stabroks, que es un arquitecto de moda y no tenía ni idea. Claro yo le decía que si conocía el estuco, que es para decoración de interiores, porque estaba confundido. Se ve que ahora no se usa demasiado.

En la verja de la puerta suele estar un militar muy tieso y serio que es objeto de bromas, fotos y otras mariconadas. Que trabajito. No solo tienes que aguantar más tieso que una vela sino además, no mover ni los ojos cuando pasa una maciza, que como recordáis del relato del otro día anterior, las hay en cantidad en Praga. Yo creo que le gustaron nuestras Chirlys porque respiró más profundamente. Desde la calle se atisban las negras torres góticas de la catedral de San Vito y la verde torre del campanario (foto 2 078). Choca que en Praga, tanto en Nuestra Señora de Tyn, como en la catedral, las fachadas no se puedan ver completas desde lejos, sino solo cuando estás debajo, apenas sin perspectiva. Quizás sea un truco para que el pueblo llano al acercarse, tenga que mirar al cielo y admirar la magnitud de la construcción, que así parece más alta.

Atravesada la verja con esculturas sobre pedestales, banderas y filigranas doradas. Llegamos al primer patio. El castillo de Praga a parte de un conjunto monumental, es también la residencia del presidente de la república desde 1918. Atravesando la puerta de Matthias (1614) se llega al segundo patio con fuente (foto 2 079, el turista interesado de azul y pantalones piratas es Sandro), con el despacho presidencial y la iglesia del Santo Crucifijo. Rodeamos la catedral por el sur y entramos por la puerta Dorada. Empezaron las obras en 1344 por orden de Carlos IV. Son destacables los arbotantes, las gárgolas, el rosetón (foto 2 084, diseñado por Frantysec Kysela en 1927) y las vidrieras (foto 2 082, vidriera de Alfons Mucha que representa a San Cirilo y San Metodio), que aunque son del siglo XX, y no tienen al valor de las catedrales de León, son mucho más bonitas que las que han puesto en la Almudena. El interior es formidable por su altura (foto 2 081). El maestro constructor Peter Parler tuvo un talento digno de ser mencionado. Tras comprar las entradas nuestra fantástica guía, recorremos el ábside. Nos entretenemos delante de una panel tallado en madera, que representa con mucho detalle, la Praga del siglo XVII. También nos detenemos delante de la tumba de plata maciza de san Juan Nepomuceno (foto 2 085). También observamos la preciosa capilla de San Wesceslao, el rey bueno, que fue asesinado por su hermano, porque le gustaba hacerlo de “lao”, de la que no hay foto porque no está autorizada o a Peki se le pasó. Cada objeto es una obra de arte. Está muy decorada con frescos, mosaicos y un pináculo dorado. Nos metimos en la cripta a ver los muertos donde está enterrado Carlos IV y sus cinco esposas. Felipe II tuvo 4, el rey David 9, Enrique VIII 6, y además éste cuando se mosqueaba con alguna la cortaba la cabeza. A nosotros nos basta y nos sobra con una, y somos más cariñosos con ellas. Se observan las cuatro etapas de las distintas ampliaciones, rotonda del siglo X, basílica en silo XI, catedral gótica siglo XIV, la que visitamos en nuestro paseo, y ampliaciones de los siglos XIX y XX.

Salimos otra vez por la Puerta Dorada (foto 2 085-), en la que se aprecia el mosaico del Juicio Final realizado por artistas venecianos en siglo XIV. Descansamos un poco mientras nuestra guía maciza saca las entradas para ver el Palacio Real. Os voy a dejar descansar un poco, porque me estoy inflando a daros datos. El partido que estoy sacando a esta guía. El que halla llegado hasta aquí sin cagarse en mi estampa, que levante la mano, con la otra rascaros vuestras partes, así leeréis con más interés la descripción del castillo.

Pues es precioso el salón Vladislav donde se celebraban justas, por lo que existen unas escaleras de peldaños anchos para subirlas a caballo, con esas nervaduras tan singulares en el techo (foto 2 085---). Las vistas desde la terraza también me molaron (fotos 2 086, 87 y 88). En 1618 los protestantes defenestraron (tiraron por la ventana para los catetos) a dos gobernadores y a su secretario. Cayeron sobre estiércol desde 15 y les sentó tan mal que estuvieron 30 años en guerra. ¿Qué mal humor, no? De todas formas estos checos tenían una obsesión por tirar a la gente ya sea por la ventana, ya por el puente, San Juan Nepomuceno por orden de Wenceslao IV.

Visitamos también La Dieta, parlamento medieval y salón del trono. Nos tomamos una “pivo” (cerveza, para este pueblo), descansamos y hicimos unas compras en el Callejón del Oro (foto 2 091 y 92) , casitas de artesanos junto al castillo donde antiguamente vivían los artilleros y los guardas, donde fui abucheado por retrasarme. No entendí que teníamos que salir todos juntos de esta parte. Salimos por los jardines del sur, con algunas estatuas entre las fortificaciones. Bajamos por la calle empinada Nerudova (foto 2 096 y 97), llena de casas con enseñas, como la de los Tres Violines, que ahora son embajadas o restaurantes. Nos saltamos el Monasterio de Strahov y El Loreto, porque hay que dejar algo para la próxima visita, ya que todos tocamos el bronce del puente de Carlos, para volver.

Visitamos la iglesia del Niño Jesús de Praga, al que abrumamos a peticiones y le echamos unos rezos para que se cumplan. Aquí se despidió la guía, con besos de Killer, Jaime y míos, que soy muy envidioso.

Preciosa las fotos 100 a 104 en blanco y negro del Hradcany y el puente de Carlos muy concurrido, con el Txirrisklas sacándose un moco.

No recuerdo donde comimos, igual el Capitán o Martin se acuerdan. Me acuerdo que nos echamos una siestecita y por la tarde nos llevaron en bus al T-Mobile Arena, para ver un partido entre el HC Sparta Praha y el HC Litvínov a las 18:30. Acojonante como jugaban. Que rapidez. En tres o cuatro zancadas se recorrían la pista. El calentamiento extraordinario, me encantó las oleadas de tiros, como si fuera una serpiente, los jugadores patinando en fila uno tras otro hacia la portería, separados dos o tres metros, tirando cada segundo y apartándose después. El portero con movimientos muy rápidos y precisos, parando como una máquina. Por lo demás un poco sosos los eslavos. Yo botaba en el asiento y me quería ligar a las animadoras y bailar con ellas. No recuerdo el resultado pero ganó el HC Sparta Praha.

Mi frágil memoria no recuerda que coño hicimos esa noche, creo visitar algunos bares de mala muerte. Me encargaron entrar a ver el ambiente de alguno porque cobraban por entrar y me entretenía un poco charlando con el personal. Se cabreaban los que esperaban. Pero hay que tener amigos hasta en el infierno y además tantear para ver como respiran. Al final unas cuantas “pivas”, cervezas para que se haya olvidado, unas risas que nunca faltaban y al hotel un poco cociditos. No estaba el cuerpo para mucha juerga. Ya se resentía de tantos días de marcha.

Nos quejaréis del relato de este día, con las detalles fotos y todo tipo de datos. Lo hago con gusto porque os quiero, mis queridos lectores de Kovo Vidis.

11.  SÁBADO 10/09/2005

Esto se acaba. Es la primera mañana que algunos no tenemos nada organizado. Porque parte del grupo, en general los no jugadores, se marcharon a Carlovi Bari. Los jugadores y habíamos quedado para ir a la tienda de hockey sobre hielo. Estaba cerca del centro, por lo que fuimos dando un paseo. Espectacular. Todos los productos colocados perfectos, las mejores marcas, de todos los tamaños tipos y colores. Para los que nos gusta este deporte es la tienda de nuestra vida. Los precios eran razonables. Comimos cerca del hotel y sistecita para jugar por la tarde un partido contra unos amiguetes de Martin en la pista de Hvezda Praha, donde jugó de canijo. Los de la excursión llegaron un momento antes de que partiéramos. Paco, que ya he dicho es un tío cojonudo, se pasó de autobús y sin siquiera mear se vino con nosotros al partido. El resto de la animación se quedaron descansando.

La pista era chula pero estaba un poco anticuada. No debía funcionar correctamente la ventilación porque había una niebla que no veías más de 30 m . El partido fue bastante flojo. Tengo que reconocer que apenas tenía ganas de jugar después de tantos días de movida. Nos ganaron y para cerebrarlo nos tomamos unos cuantos litros de pivo. Los primeros nada más terminar el partido, para dar cuenta de un barril que nos regaló el otro equipo. Cenamos y a preparar las maletas para mañana realizar el viaje de regreso.

12.  DOMINGO 10/09/2005

Nos dividieron en dos grupos: 5 salimos más temprano sobre la 09:00 y el resto a las 12:00. Nuestro vuelo bien, en dos horas estábamos en Madrid. 11:30 en casa. Les pedí a mi familia que me esperaran abajo para ayudarme con los bultos. Me había dejado bigote y mosca desde el principio del viaje y ya se apreciaba. Al salir del taxi mi hija me miro raro como si no me reconociera. Por la tarde me afeite, dando por finalizadas estas estupendas vacaciones.

Espero que estas letras contribuyan a no olvidar estos buenos ratos y animar a otros amigos a viajar en viajes próximos. ¡Que por cierto, a donde coño vamos, ya teníamos que estar pensando en el siguiente¡

•  ACTORES

  • Jugadores:
  • Porteros: Scupi y Turi.
  • Delanteros: Guti, Killer, Kovo, Juanín, Txirrisklas, Gonzalo (desde el 04/09/05), Jordi, Armando y Martin (desde el 07/09/05)
  • Defensas: Peki, Alex, Max, Werner y Sandro (desde el 07/09/05)
  • Acompañantes: Chirlys: Mila, Pilar, Mónica (la mujer de Armando), Marite, María, Charo, Mónica (la mujer de Gonzalo, desde el 04/09/05) y Cristina.
  • Maromos: Jaime, Paco y Pani.

Fin del Tour 2005

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