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02/02/2006


La Despedida de un Crack.

La magnífica carrera de Mario Lemieux tocó a su fin el pasado martes cuando el ex-capitán y aún dueño de la franquicia de Pittsburgh, anunció que a los 39 años, su maltrecho cuerpo ya no daba para más y que en esta ocasión, a diferencia de aquella anterior de 1997, iba a ser la definitiva.
Mucho ha cambiado y no sólo en el mundo de la NHL, desde que Super Mario llegara en 1984 como salvador de un club que le había escogido en el primer lugar del Draft, con la intención de encabezar un proyecto de futuro para unos Pens que en aquel entonces, se encontraban en pleno relevo generacional.

Poco queda de ese imberbe adolescente de 18 años, recién aterrizado en Pensylvania, procedente de su Québec natal y sin hablar una palabra de inglés. Hoy, eso es historia y los Pens cuentan con un auténtico embajador y relaciones públicas, sabiéndose manejar con una soltura ante los micrófonos que a muchos nos hace dudar si se trata del mismo Lemieux que a mitad de los 80, sentía auténtica fobia ante la presencia de cualquier reportero.
Tras 18 años de carrera, muchos de ellos interrumpidos por las lesiones y enfermedades, uno no puede evitar pensar qué hubiera sido de este jugador de no haber contado con una salud tan fragil.

Hay que dejar las cosas claras. Mario no era Gretzky. La personalidad de Wayne, con su sonrisa y sobre todo con su traspaso a Los Angeles, fue durante muchos años utilizada y explotada por la NHL para vender su producto. Además, Gretzky siempre anduvo bien protegido, dentro y fuera de la pista y eso, queramos o no reconocerlo, es algo de lo que Lemieux siempre careció.
Lo que más le duele a uno y seguramente a Mario también, es que se ve obligado a dejarlo precisamente ahora, cuando la Liga por fin se había decidido a intervenir, implantando su famosa teoria de "tolerancia cero" para obstrucciones, agarrones y enganchones.

Ironías del destino supongo, para un jugador que sin duda, marcó toda una época e influyó a multitud de jugadores con su forma de jugar.

 

25/01/2006

El adios de "El magnífico".

Mario Lemieux se convirtió en estrella de la NHL desde el mismo instante en que en su debút de 1984, anotara en su primer disparo a puerta, de su primer relevo ante los Boston Bruins.Sus 43 goles y 57 asistencias totalizando 100 puntos, sirvieron más que de sobra para ser elegido Novato del Año en 1985.
Pero eso, sería unicamente el comienzo. En 1987 saboreó las mieles del triunfo en el plano internacional, siendo uno de los artífices de la victoria canadiense sobre la Unión Soviética en la final de la Canada Cup. En 1988 Lemieux cortaría en seco el palmares de Wayne Gretzky, que hasta aquel año había sumado 8 MVPs consecutivos y 7 galardones Art Ross como máximo anotador, haciéndose con ambos trofeos por primera vez.
Al año siguiente, el franco-canadiense tuvo una de sus mejores temporadas, totalizando 199 puntos, repartidos en 85 goles y 114 asistencias.Su primera Stanley Cup no llegaría hasta 1990, haciéndose también con el MVP de las finales. Repetiría de nuevo como campeón al año siguiente, liderando a los Pens a segundo Santo Grial consecutivo.
En Enero de 1993 es diagnosticado con un "linphoma de hodgkins", obligándole a parar durante un par de meses para la pertinente quimio y radioterapaia. Al regresar, aún tuvo tiempo de hacerse con otro galardón Art Ross de máximo anotador.
Al año siguiente, las lesiones volvieron a diezmar a Lemiuex en esta ocasión debido a problemas crónicos en la espalda.

En 1994-1995, temporada del primer conflicto laboral importante, no jugó ni uno solo de los 48 partidos de los Penguins.
Regresaría para el inicio de la campaña 95-96, llevando a los Penguins a tan sólo una victoria de disputar otra final de la Stanley Cup. Esó sí, no faltó a su cita con los premios individuales haciéndose de nuevo con el de máximo anotador y MVP de la temporada. Amargado por el incremento de las obstrucciones,  interferencias y el permisivo juego duro de la competición, anunció su retirada a la conclusión de la temporada 96-97 a los 31 años.
Durante aquel invierno, el Salón de la Fama del Hockey, no dudó en hacer una excepción con los tres años de moratoria obligada a la hora de investirlo en tan emblemático recinto "hockeystico". Pero llegaría Diciembre de 2000 y Lemieux anunció que volvería a las heladas pistas, rescatando a la franquicia de Pensilvania de la bancarrota, convertido en el único jugador y propietario de un conjunto de las grandes ligas norteamericanas. Obviamente había que cuidar la inversión realizada.
Super Mario abandono el palco y regreso al hielo, enfrentándose a Toronto Maple Leafs en su regreso, ayudando a la victoria de sus Pens con un gol. Pittsburgh llegaría aquella temporada hasta la final de conferencia, cayendo ante los New Jersey Devils. Desde entonces, los Pens han sido incapaces de repetir presencia en los play-offs.

Ante la ausencia de éxito en la competición doméstica, Super Mario no rehuyó la llamada de Gretzky para capitanear a la selección olímpica canadiense en su camino al Oro de Salt Lake City en 2002, tras una sequía de 50 años. Lemieux luciría de nuevo la "C" en la solapa de la Hoja de Arce durante la Copa del Mundo de 2004 en la que de nuevo los Canadienses terminarían haciéndose con el título imponiéndose a Finlandia en la Final.

Con el conflicto laboral suspendiendo la totalidad de la temporada 04-05, Lemieux aprovecha el parón para rehabilitar en condiciones su maltrecha cadera. Llegá la reanudación de la competición en Octubre y Lemiuex vuelve a intentarlo una vez más, en esta ocasión para pasar el testigo al que a buen seguro está llamado a sucederle en la franquicia Pingüinera: Sidney Crosby, número uno en el Draft de 2005. Pero sólo pueden jugar 26 partidos juntos antes de que la salud de Lemieux pase de nuevo factura. En esta ocasión una arritmia cardiaca obliga al capitán a  parar..., y esta vez de manera definitiva.

El magnífico Mario Lemiuex, finaliza una más que lustrosa carrera habiendo disputado 915 partidos,  marcando 690 goles y sumando 1.790 puntos. En sus vitrinas 2 Copas Stanley, Una Copa Canadá, una medalla de oro y una Copa del Mundo.

Grandes logros para un gran jugador que sin duda marcó una época.

 

 

20/01/2006

Con permiso....

Esta semana pasada, fuimos testigos de un muy buen partido. Me lo decía el otro día en el vestuario uno de nuestros finlandeses con más solera, - Olli "Ab-so-lu-ta-mente" Ahopelto- , y no le falta razón: "Moi, todos los partidos que estaís emitiendo en el plus , por muy pocos goles que haya, están siendo muy interesantes..., absolutamente" cierto Olli. Se refería al Colorado 2 - Montreal 1 , donde se dió la circunstancia de que los dos porteros titulares eran europeos. Algo que no nos debería sorprender, habida cuenta de lo internacional que se ha puesto la NHL en el último decenio, pero en este caso, a un servidor al menos, sí que llamó la atención. Y me explico... Los guardametas en cuestión eran de Europa-Europa, no de Rusia, ni de Finlandia, ni de Eslovakia, ni de la Rep. Checa, ni de Suecia. David Aebischer , portero de Colorado procede de Suiza. Bueno, esto no es tan extraño. Todos somos conocedores de la tradición "hockeystica" con que cuenta el país helvético. De hecho, Carolina también cuenta con portero suizo, - Martin Gerber -. Pero es que Montreal lucía bajo palos un portero francés. No. No me refiero a franco-canadiense..., francés de "la France", de Grenoble para ser más precisos. Su nombre Christobal Huet , formado en el equipo de su ciudad y madurado en el Lugano de Suiza y en el Adler Manheim de la DEL en Alemania. Y los dos se marcaron un partidazo, con victoria final para el suizo, gracias a la mejor defensa mostrada por Colorado, comparada las "nenazas" de la retaguardia " Canadien" y del cantazo defensivo del figura Radek Bonk . Bastante hizo Huet al preservar la ventaja por 0-1 hasta bien entrado el tercer periodo. Por cierto, la derrota pareció certificar la destitución del entrandor "Hab", Claude Julien . Le sustituye de momento, -Bob Gainey - ex capitán y leyenda de la tricolor, y actual  director técnico. Le faltó tiempo en nombrar como "ayudante" a otro ex de la gloriosa franquicia franco-canadiense: Guy Carbonneau . No duden, ni por un segundo, que será Carbonneau quien se haga con las riendas del banquillo, si no esta temporada, para el comienzo de la '06-'07. Palabra de Moi. En otro orden de cosas, creo que esta semana los telediarios generalistas nos han deleitado (de nuevo),  con una gran pelea, -todo hay que decirlo-, entre Chris McGratton de Ottawa y Chris Boogard de Minnesota. Que pena me da esta banda de "futboleros" que dirigen y editan  los 10 minutos de información deportiva (JA!JA!) que incluyen al final de cada "telediario". Siempre terminan con la misma frase: "..., y los árbitros mirándo ". ¡Pero qué atrevida es la ignorancia! Nos meten esa imagen de nuestro deporte, cuando la noticia de la semana ha sido sin duda el golazo..., mejor con mayúsculas hermanos: GOLAZO, que logró el que será Novato del Año (palabra de Moi), Alexander Ovechkin , esta semana ante Phoenix. Les aseguro que fue uno de los mejores goles que hayan visto estos ojitos en sus 38 de existencia. Si no se han deleitado con él todavía, que nadie se lo pierda que el sábado os lo incluyo en "Esto es America" a las 14:00 horas simultáneamente en Sportmanía y en Canal+Deporte 2 . Por cierto, el rusito lleva 32 goles hasta el momento. Pena de que esté "secuestrado" en Washington y no pueda mostrar todo su poderío en un mercado eminentemente más puro para con este deporte. Se me entiende, ¿no? Pues eso... Y que estamos: tras ver el asqueroso,  humillante y anti-deportivo acto de escupir a un contrario realizado por un futbolista del FC Barcelona sobre un jugador del Athletic Club de Bilbao , cada día estoy más orgulloso de nuestro deporte. Os lo digo en serio hermanos. ¿Escuchó alguien las declaraciones de Patrick Kluivert cuando le preguntaron acerca del "incidente"? Palabras del holandés del Valencia: "..., prefiero una hostia a que me escupan". Pues eso. Un saludo a todos, que ya os he dado la charla por esta semana.

Os quiere, Moi.

 

22/12/2005

Resumen NHL del primer trimestre de competición

De aquel triste y lúgubre 15 de febrero, del anuncio de cancelación por parte de Gary Bettman, pasamos a la alegría de la reanudación de la competición que volvió el pasado 5 de octubre. Casí 18 meses después, la pastilla se volvió a deslizar por las blancas superficies heladas de los recintos de la N.H.L.

Hay que destacar en primer lugar a los Ottawa Senators, y no sólo por sus extraordinarios números en la tabla de clasificación, si no por su forma de entender y jugar este deporte. Sus “Fabulous Four”, encabezados por Danny Heatley, Dani Alfredsson, Jason Spezza y Martin Havlat, en asociación con la sobriedad ofrecida desde la porteria con Hasek y Emery, y una defensa equilibrada donde destacan Meszaros, Chara y Wade Redden, estan haciendo del equipo de la capital canadiense, un espejo en el que se miran el resto de los equipos. No hay duda que su entrenador, Brian Murray ha dado alas a un equipo otrora timorato, aunque su prueba de fuego llegará con los play-offs. Ahí veremos de qué pasta están hechos.

New York Rangers, con mucho menos presupuesto que años anteriores, los inquilinos del Garden están jugando como nunca. Sus checos, Jagr, Straka, Rucinsky y el joven Prucha, han devuelto la ilusión a una afición que se había acostumbrado a las derrotas. Mérito sin duda para su entrenador, Tom Renney.

Carolina Hurricanes, otro conjunto que sorprende no sólo por su situación en lo alto de la división SurEste sino también por su estilo de juego: netamente ofensivo, con un protagonista que destaca sobre el resto: Eric Staal que ha explotado en su segundo año.

En el lado negativo hay mencionar a los Pittsburgh Penguins. Corren malos tiempos para Mario Lemieux. A pesar de contar con un gran Sidney Crosby, elegido en primer lugar del draft, llama poderosamente la atención su flaqueza defensiva y la poca aportación de sus veteranos: Palffy, LeClair, Recchi y Gonchar, todos ellos llegados a través de la agencia libre.

En Missouri el conjunto de los St. Louis Blues no levanta cabeza. Algo extraño en una franquicia acostumbrada a estar siempre en la pomada de la División Central. Llevan camino de perderse los play-offs por primera vez en 25 años y no están llevando nada bien el relevo generacional. Además, los años parecen empezar a pesar en los veteranos. Las incorporaciones realizadas tampoco están dando los frutos que podía esperarse de ellos.

25/10/2005

Himnos y deporte

Uno de los aspectos que más llama la atención al aficionado europeo y si me apuran español, acerca de la peculiar liturgia que rodea a cualquier espectáculo deportivo que se precie en Norteamerica, es sin lugar a dudas, la interpretación de los himnos nacionales al comienzo del evento deportivo en cuestión.

Si me refiero a himnos en plural, es debido a que si los conjuntos que se enfrentan son de Canadá y EEUU, sonarán tanto "O Canada" como "Star Spangled Banner" respectivamente.

Es necesario recordar que a diferencia de lo que sucede aquí en el viejo continente, los himnos en las cuatro grandes ligas norteamericanas (NBA, NFL, NHL y MLB) se interpretan siempre antes de que dé comienzo el encuentro.

En España y en lo que a disputas deportivas se refiere, estamos acostumbrados a escuchar la Marcha Real únicamente cuando las distintas selecciones deportivas del país compiten contra otro combinado nacional, y algo que dejó a servidor un tanto atónito hace ya 20 años cuando aterrizo en España, es que el himno español no tiene letra que acompañe a tan original marcha.

¡No salía de mi incredulidad! Háganse cargo: quien esto escribe procede de un país (Canadá), donde al comienzo de cualquier evento que se celebraba, ya fuera en el salón de actos o gimnasio del instituto, se canturreaba tanto el "O Canada", como el más conocido por estos lares "God Save the Queen". Lo del himno británico es debido a que Canadá es miembro de la Commonwealth. Me imagino que el director del colegio, lo que intentaba con esta medida era reafirmar nuestra identidad. No deja de ser curioso que tres cuartas partes de los que llenábamos el recinto éramos hijos de emigrantes...

...y sinceramente, bajo la perspectiva de uno y después de la madurez y experiencia que dan los años, ni tanto ni tan calvo ¿verdad?

Aún recuerdo, hace unos años la controversia generada en torno a los himnos que hubo tanto en EEUU como en Canadá. En aquella ocasión, ocurrió algo peligroso para las conservadoras mentes norteamericanas. Algo a lo que sin duda, no están habituados por aquellas tierras. Se mezclaron política y deporte. Todo a raíz de la muerte de cuatro soldados canadienses en Afganistán, gracias al fuego amigo de soldados estadounidenses.

El destino quiso que tanto en los playoffs de la NHL como en los de la NBA de aquella temporada, hubiera enfrentamientos entre conjuntos yankis y canadienses. Así, cuando la afición de Toronto abucheó la interpretación del himno estadounidense antes del encuentro que debían disputar Maple Leafs e Isleños de Nueva York, a los incondicionales de Detroit que abarrotaban el Palace de Auburn Hill, les faltó tiempo para hacer lo propio antes del duelo entre Pistons y Raptors al sonar los primeros acordes del himno canadiense.

El asunto tuvo una importante repercusión en los medios de información tanto en prensa como en televisión, obligando a las diplomacias de ambos países a pedir calma. Incluso los periodistas deportivos más célebres y populares de ambos lados del paralelo 47 pidieron por favor que se respetaran las dos canciones.

El rifi-rafe que se produjo gracias a los acordes patrios de unos y de otros, fomentó un debate que hasta ahora, por increíble que parezca, jamas se había producido al otro lado del charco: ¿porqué suenan los himnos antes de los partidos?

Por una vez y gracias a aquella controversia, durante aquellos días se miró a Europa sin la prepotencia de la que normalmente hacen gala, para ver que aquí los sones nacionales, suenan únicamente en los casos arriba indicados.

Independientemente de sentimientos patrióticos, sí sería bonito y por qué no motivante, que España tuviera un himno con letra para poder cantarlo. Uno siempre lo mira del lado deportivo. No puedo dejar de sentir cierta envidia, dudo que sana, cada vez que las distintas selecciones nacionales se enfrentan a los combinados rivales. ¿Se han fijado, en alguna ocasión en las caras de los jugadores ingleses cantando God Save the Queen, alemanes vociferando el Deutschland über alles, los franceses entonando La Marsellesa o los italianos mascullando el Fratelli d'Italia?

Siempre me da la impresión de que llevan un gol, un punto o una canasta de ventaja antes de que comience el choque.

Moi

 

19/10/2005

Visores Si, Visores No..., ¿existe aún alguna duda?

Uno de los temas más candentes y de rabiosa actualidad, que diría aquel, en este comienzo de curso 05/06 en la NHL, es el de la obligatoriedad en el uso del visor para los jugadores que militan en la mejor liga del mundo. Como cada mes de Octubre (..., en el que hay competición claro), se alimenta este encendido debate y este año más, habida cuenta de los pastillazos recibidos en pleno rostro por parte de dos jugadores: Mats Sundin, capitán de Toronto y Chris Draper, todoterreno de Detroit.

Huelga decir que de haber llevado ambos jugadores su protección facial, servidor estaría hablando de otra cosa en ésta, su primera colaboración para la pagina de mis admirados "vets" del CH Madrid. Con el visor en su sitio, no hubiera habido lugar alguno para el debate. Sin visor, todos desde los implicados, en este caso Sundin y Draper, hasta los aficionados, perdemos. Y ellos dos, puede que algo de visión también.

La NHL con su comisionado Sr. Bettman a la cabeza, aboga por hacer obligatorio el uso de la pantalla, pero tiene contar con la aquiescencia y visto bueno del todopoderoso sindicato de jugadores..., y aquí amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado. Por si alguno tiene alguna duda, podeís echar un vistazo atrás en el tiempo para ver las razones por las cuales no hubo competición durante 04/05.

Por lo pronto, el uso de la protección en cuestión ha ascendido a un 38 por ciento de los jugadores NHL: unos 244 de los aproximadamente 640 jugadores, lo utilizan.

Colorado Avalanche lidera la estadística con 13 jugadores, Ottawa y Philadelphia cuentan 12 "protegidos". Los Chicago Blackhawks y Tampa Bay Lightning, actuales campeones, están a la cola de jugadores "apantallados" con tan solo 4 que optan por su uso.

De momento no es obligaorio su uso, pero uno pronostica que más pronto que tarde, la NHL y su sindicato (la NHLPA), tendrá que buscar una fórmula para ir implantando la protección facial. Uno cree que la forma menos traumática de hacerlo es, de la misma manera que se hizo con la obligatoriedad del casco a comienzos de la década de los '80: haciéndolo obligatorio para todos aquellos jugadores que fueran llegando nuevos a la liga. No hay otra. Les recuerdo que el último jugador en no llevar casco -Craig MacTavish, actual míster de Edmonton-, lo hizo hasta finales de los 90.

Para aquellos que me quieren vender la milonga con aquello de: "..., es que llevarlo me impide ver bien..." y "..., es que se empaña y no veo ni tres", les recuerdo que Jarome Iginla, Ilya Kovalchuk y Rick Nash sí lo llevan. Por cierto, estos tres fueron los máximos goleadores (pichichis, vaya), la última vez que hubo competición. No parece que les haya afectado mucho en su visión. Todo lo contrario de lo que pueda sucederles a Sundin y Draper.

He dicho.
Moi